viernes, 7 de diciembre de 2012

Los límites de la existencia

Elegiste el mes séptimo
para iniciar un viaje sin retorno,
tú, que preparaste las maletas muchos años antes
y mira que fatalidad 
te fuiste desnudo
sin más abrigo que el de mis ojos que te vieron partir.
Seco mis lágrimas día tras día con el mismo pañuelo,
el que trajiste escondido cuando viniste a mí.

Todo empezó mucho antes de que me diera cuenta.

Aunque ya no duermas a mi ladoduermes dentro de mi
en la densidad de mi sangre,
en mis ojeras que son cuencas horadadas por un río
interminable y salvaje que nunca decrece,
porque nació con el sopor y el llanto del amor que duele,
ese que no te deja vivir y provoca ansiedad ,
el que derriba murallas y golpea cimientos 
desatando huracanes de locura.

Tú me acercaste a Dios 
por obra del amor infinito y transgresor,pero ya no sé si este Dios nos ama 
o nos desprecia.
Nos amó quizá
cuando nos amamos
y durante tres lastimosos años
te tuvo entre lo vivo y lo muertosin querer dejarnos 
pero alejados de su lado.

La sabiduría humana ,que es divina en el ser,
te abrió una puerta a través de otro 
que cerró la suya;
pusimos esperanzas  a una imaginación poderosa,
una fe de vida que se nos ha ido de las manos.

Mi amor es un final no deseado tras una urna de cristal.
Hemos sido niños al bode de un precipicio
con la ingenuidad en los ojos ciegos,
queriendo ver lo que queríamos ver
hasta que nos hemos dado cuenta
de los límites que cercaban nuestra existencia.




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