jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Qué le pasó al tic-tac de tus horas?


Escapamos  de un pasado 
que siempre nos alcanza.
Huimos de un recuerdo
y el presente se convierte
en aquello que dejamos atrás.

Voces, voces, voces,
voces en la cúpula de la memoria,
en el interior del alma pura.
Haces honor a tu nombre,
mi niña de manos de cristal.



Se rompió tu ser
siendo tan joven,
sin haber aprendido a andar;


Se dobló tu imagen
en un espejo 
sin reflejo,
en un doblez hacia la parte opuesta.
Dulce tu risa,
se convirtió en llanto,
manto que oculta tu sagrado rostro
de ojos curiosos y
boca que pide sin mover los labios.



Luz de mis noches en vela,
estrella que guía mis pasos,
esencia de amor, 
aroma de pan que alimenta mi vida.


¿Qué le pasó al tic-tac de tus horas?



Tan dócil y segura
viviste tu niñez. 


Aquellas manos 
que acariciaban el aire con fragilidad
son ahora armas que amenazan,
las mismas que escribían historias
hoy marcan tu cuerpo de desesperación.
Se apoderó de ti
la amargura que nunca debiste conocer.



Sé que encontrarás el camino
que te devuelva la calma,
que me devuelva a mi niña,
esa parte de mi que más me duele
y que no se cómo aliviarle este dolor.








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