martes, 26 de marzo de 2013

A quien corresponda


Existen clanes presumiendo de correctos
a los que solo les interesan
las cuatro palabras vacías
que alguien pronunció un día,
sirviéndoles de único sustento.
Con ello intentan salvar la deuda
del que les pide por dentro,
ese que todos llevamos
y ni siquiera conocemos.

Estas turbas acopladas,
impacientes criaturas,
ávidos de estructuras 
donde colgar sus desdichas
sin más percha que la que cuelga
de un armario de indigencia,
repleto de vanidades
que adornan de hipocresía,
van a la vida atados
con cables de alta resistencia.

Estos, que se creen insurrectos,
libertadores del pueblo
que se alzan y vociferan
desde la cima del vilipendio,
mediocres personajes
que envilecen a los corderos,
digo que, estos, no han de salvar al resto
con perífrasis de otros tiempos
reiteraciones de su propio ego.

Pintura de Heidi Taillefer, Canadá.




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