martes, 30 de abril de 2013

En compañía

Sonidos que se disuelven,
intranquilos,
junto al alcohol y las sonrisas;
muertos entre las fotografías,
vivos entre sollozos y lamentos.
Mientras, la esquina opuesta
se tapa los ojos,
se enmascara con culpabilidades.

La mano dulce y temblorosa de la tarde
cae sobre nosotros,
se acomoda silenciosa,
nos distrae.
Saltan libres en el aire
las penúltimas bocanadas de tristeza,
y la oscuridad
va venciendo, en combate frío,
a la tarde.

Por entre las miradas exiguas
nos va enfermando el corazón,
silbamos con aire imaginado de poeta
y nos conformamos con colorear el ambiente.



Parade, óleo de  Liu Liu, 1957 Norte de China.


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