viernes, 26 de abril de 2013

La cal y la sal

Cal,
y a la luz los hombres,
cargados de lamentos y hambre.
Todos consagrados,
todos ignorados
casi descalzos sobre las ascuas,
haciéndose duros
temibles,
asesinos diarios.
Sal,
y en la arena las mujeres,
como los toros
a las cinco entregándose.
Todas consagradas,
todas ignoradas
casi ahogándose entre las olas,
haciéndose agrias,
maliciosas,
asesinas diarias.


Estatuas de sal de Salvador Dalí,  (1904- 1989) Figueres, Girona (España)  

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