sábado, 11 de mayo de 2013

Esencial

Estoy queriendo escupir la tierra amarga
que me dejaste aquella noche,
y no puedo expulsarla
porque mis raíces fuertemente saben
que no quieren olvidar.



Esa madre nos dio la vida y se marchó,
y luego vino al cabo de los años
reclamando a sus hijos,
como si no existiera padre
a quién pedirle permiso.



Ahora ya no hay quién me diga
que estos campos de amapolas
son el pulso de la vida.



Ahora soy la hierba que crece
al lado de tu infinita sombra,
el frasco sin esencia de tu soledad.



Pintura de Tomasz Allen Kopera, Polonia 1976.


2 comentarios:

  1. Seguir la propia esencia, aunque existan raíces con fuerza arraigadas...
    Un saludo

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  2. Gracias por tu comentario, Saludos.

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