miércoles, 5 de febrero de 2014

Inductor


Siempre que se destruye un corazón

hay una ráfaga que azota

con el impulso de cada latido,
                                                                                  
una corriente discontinua

que sólo desea

que el golpe que le sigue 

sea el último.



Pintura al óleo de DeAngel, 1966 España

2 comentarios:

  1. Chelo, breve, pero intenso. La ilustración no podía ser más acertada. Hermoso poema y hermoso e impactante cuadro.

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    1. Agradecida por tu comentario y muy honrada por tu visita.Saludos.

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