miércoles, 5 de marzo de 2014

Susurrando...


Restos 
de un lobo sin manada,
murmullo de racimos que devoran 
y enamoran
subidos a las mañanas de este silencio
que pronuncia tu voz.

Susurros 
añadidos al alimento de mi alma,
sobras en ropa vieja que abrigan
y descalzan,
dobladas en los armarios
vacíos de tu ilusión. 

Escribo
porque entiendo el aullido que me alcanza,
el veneno que me daba
la mordaza de tu amor...
... y callo
porque en esta mesa no se habla
si no es para volver a amar
al que guardó las palabras
en el bosque de mi necesidad.

¡Benditos restos que suman susurros,
murmullos engendrando piedad!

¡Benditos asesinos de los suicidas 
que cuelgan de esta soledad!




Pintura de Zdzislaw Beksinski, Polonia 1929-2005

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