jueves, 22 de mayo de 2014

Pan con chocolate

La vida merienda pan con chocolate
cuando pronuncio su nombre,
y entonces
los chavales que juegan con la muerte
no tienen más remedio que volver a casa
y esperar,
esperar como luciérnagas 
a que caiga la noche.

Cuando pronuncio su nombre,

exclusivamente,
me siento recitar,
y recito con los ojos hinchados de silencios
desde la discordia sigilosa 
de los cuerpos celestes,
desde la atracción psíquica 
de la unidad.

Los muchachos hacen trenzas clandestinas 

con el aliento del tiempo,
y es cuando la vida
sólo es una señora en exceso maquillada
sin claridad ni expresión,
una mediocre licencia, 
un permiso de residencia
en una excrecencia mohína.

Cuando pronuncio su nombre
no le hago regresar;
y como inexperta poeta 
declamo
donde debería bramar, 
maldecir y reprobar 
a esta puta vida que viene a merendar
pan, chocolate y su nombre en mi oquedad.



Ilustración de Beatriz Martín Vidal, Valladolid 1973 (España). 








5 comentarios:

  1. leyendo senti conformismo de el dolor muy pesar de la herida.
    todos nos gozamos con ese desamor,
    gozamos de digerir pesares ...
    disfrute mucho tu sensibilidad.gracias por compartir.

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    1. Gracias ADY ALONIT por la profunda síntesis con la que has tratado a este sentir que a veces es dulce y otras amargo, como el chocolate. Un abrazo.

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  2. LA VIDA ES UN CHOCOLATE O EL CHOCOLATE DE LA VIDA

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  3. LA VIDA ES UN CHOCOLATE O EL CHOCOLATE DE LA VIDA

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