lunes, 31 de diciembre de 2012

Mayo 1982

Sonidos que se disuelven intranquilos
junto al alcohol y las sonrisas.
Muertos entre las fotografías,
vivos entre sollozos y lamentos.

La mano dulce y temblorosa de la tarde
cae sobre nosotros,
se acomoda en silencio
y nos distrae.

Saltan libres en el cielo
las penúltimas bocanadas de tristeza,
y la oscuridad
va venciendo en combate frío a la tarde.

La esquina opuesta se tapa los ojos,
se enmascara de culpabilidades.

Por entre las miradas pequeñas
nos va enfermando el corazón.

Silbamos con aire imaginado de poeta
y nos conformamos con colorear el ambiente.


 The Inebriated Nation de Mitch Griffiths Inglaterra 1971

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