lunes, 10 de febrero de 2014

Tus caballos


Tus caballos beben 
en la alberca de mis senos
y el reflejo de sus crines 
es una tarde de enero
que se prolonga hasta cielos 
que ya no puedo admirar.


Vienen, beben y se van
coloreando mi escote 
con el tañido de su trote,
alborotando la espuma 
de las ondas de mi pluma.


Se van, duermen y vuelven
reavivando la locura 
de esta tregua cruel y oscura,
imperando en la pradera 
de este ser que aún te espera.



V

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